Un año desde que empezó y terminó todo

Esta semana se cumple un año desde que la COVID-19 cambiara por completo el día a día.

La urgencia sanitaria supuso un cambio de hábitos y una adaptación a las nuevas medidas: confinamiento, cierre de centros escolares, número limitado de personas en reuniones… y la Ikastola Armentia tampoco fue una excepción. El estado de excepción ha tenido consecuencias de diversa índole y el profesorado y educadores y educadoras del centro ha reflexionado sobre ellas.

Uno de ellos es Ander González, educador  del primer ciclo de Educación Infantil (EI), y explica que las preocupaciones por la metodología fueron "evidentes": ¿Cómo juntar a tantas personas en las aulas? ¿Cómo compartir patio con el resto de niñas y niños? En parecidos términos piensa Arantza Sánchez, profesora de segundo ciclo de EI, quien asegura que las normas adoptadas por el virus les han impuesto límites y ha sido necesario adaptar la metodología a la nueva situación.

El coronavirus ha afectado a todos los cursos, y prueba de ello es lo que expresa el profesor de Educación Primaria (EP) Aitor Elorza: "Ha quedado en evidencia la necesidad de desarrollar competencias y hemos aprendido mucho conociendo nuevas aplicaciones, creando y compartiendo vídeos tutoriales, etc”. Por su parte, el profesor Aideko López de Arbina de Educación Secundaria (ESO y Bachiller), comenta que ha influido mucho en la relación alumnado-profesorado. Dice que “no ver las bocas de los alumnos y alumnas a la hora de dar las clases es un estorbo, ya que su carácter queda semi-oculto”.

Sin embargo, González ha destacado que los alumnos y alumnas han tenido "una actitud excelente" ante la situación: "Han sido los primeros y primeras en normalizar la situación y en tener ganas de avanzar. Los niños y niñas han tenido un comportamiento excelente y muestra de ello es la actitud que muestran para tomar la temperatura y el respeto a las mascarillas de  profesores y profesoras, entre otras cosas". El profesor del primer ciclo de Educación Primaria se ha mostrado esperanzado y no duda de que el futuro está "en buenas manos".