La emoción de volver al punto de partida

Maialen Varela, Iñigo Errasti, Ander Gonzalez de Matauco, Didier Espina, Oihane Canales y Ekaitz Lopez de Uralde se formaron en Armentia Ikastola y en la actualidad son parte del equipo docente.

Errasti cree que además de educar a niñas, niños y jóvenes, en la ikastola tratan de que el alumnado desarrolle un enfoque crítico: "Se da mucha importancia al desarrollo de la opinión crítica. La creatividad es otro factor en el que también se trabaja: lo que busca la ikastola es que la alumna o el alumno sea creativo y autónomo; es decir, que sea ella o él quien busque su propio camino". Canales comparte la opinión de que la Ikastola no ayuda sólo en el desarrollo académico, sino que también impulsa el desarrollo personal.

Espina lleva ya más de diez años trabajando en la Ikastola. Ha relatado que el inicio fue " un poco raro" porque los que antes habían sido profesores o profesoras, pasaron a ser compañeros y compañeras cuando empezó a trabajar en la ikastola. Sin embargo, con el tiempo se ha acostumbrado y ha comentado que en los últimos años ha conocido "la otra cara" del centro: la que no conocía desde el punto de vista de alumno. Canales también ha reconocido que cuando empezó tuvo una sensación similar, pero en general, también ha destacado que se trata de una experiencia "muy especial": "Vuelves a conocer la ikastola de una manera nueva. Es muy gratificante ver cuánto ha crecido Armentia y ayudar a promocionar los valores que siempre han querido impulsar". Errasti, por su parte, considera que el hecho de haber estudiado en la Ikastola facilita este proceso de adaptación. Además, ha reconocido que se siente muy identificado con los valores de la ikastola y que esa ha sido la razón principal de su regreso.

  

Volver al principio

El curso pasado Canales realizó las prácticas de máster en Armentia, donde tuvo la oportunidad de conocer la Ikastola desde el punto de vista docente. Según explica, le parecen muy interesantes y propicios los proyectos pedagógicos y lingüísticos que tiene el centro y eso le atrajo a trabajar en él: "Garantizan la autonomía y la actitud crítica del alumnado, así como la empatía. Cuando me ofrecieron trabajar en la ikastola dije que sí sin ninguna duda".

Cuando a Espina le ofrecieron el puesto en la Ikastola, trabajaba en el mundo de la ingeniería. Reconoce que al principio dudó, pero resolvió que las condiciones laborales que ofrecía la Ikastola eran mejores y finalmente decidió aceptar la oferta. Para Errasti, por su parte, el regreso a la ikastola como trabajador ha sido una experiencia muy significativa y ha explicado con alegría que volver a la ikastola le ha permitido ver de primera mano y vivir "su evolución y cambio".

"Dar clases es la mitad del trabajo, además hay que hacer otras muchas cosas. Hay que trabajar mucho", así ha hablado Espina sobre trabajar en la Ikastola. Canales, por su parte, considera que es muy enriquecedora la experiencia de que los mismos profesores y profesoras que la ayudaron siendo alumna, contribuyan ahora a formarse para la docencia.